SOLEDAD (o Flor marchita)

Estoy tan sola
ya no escucho el eco de mi voz
ni de mis pensamientos
solamente la visible oscuridad
de mis mañanas
y el tronar incesante
de mi tristeza.
Me siento sola
muchos ocupan a mi lado
un pequeño o gran espacio
y sin embargo… ¡Ay, que sola!
que sola estoy.
Repaso una y otra vez mi abecedario,
desde el Amor hasta los Zarpazos
y luego salgo a caminar por esas calles
por los que un día pase triunfante
tomada por el talle con olor a manantial.
En ese árbol te dije mi nombre
y cambie mi risa por aquella flor
pero hace mucho que mis labios no sonríen
y aquella flor ya se marchitó.
Vivo completamente sola
y aquellos que juran quererme
no perciben mi soledad
Ven en mí la máscara de satisfecha
que para amar, vivir, soñar
no necesita nada más.
Debería doler tanto silencio
pero trago a torrentes mi amargura
y comparto mi canto sin cantar
una carcajada vacía de alegrías
y una vida sin vivirla ya.
Si supiera al menos a que estoy jugando
con el cariño ajeno que me dan
si al mirar supiera que contemplo
los años mozos que se van
Si me dijeran- ¿corre que la muerte llegará!
si repararán este corazón de hoguera
que de tantas heridas ya no me queda
quizás no me sintiera tan sola
y con tantas ganas de llorar
de gritar que estoy perdida
que es posible que me quede hasta la eternidad
como una hoja que se seca
o como aquella flor que se marchita
y que no debí cambiar
pues me quede sin flor ni risa
y aquí estoy, deseando caminar
por esas calles tomadas por el talle
Amando de verdad.
